Corrosión marina: efectos y soluciones

La corrosión es uno de los mayores problemas a los que se enfrenta día a día la industria del transporte. Provoca innumerables pérdidas económicas, ya que afecta a los metales haciendo que estos disminuyan sus propiedades físicas hasta límites insospechados.

En el caso que nos ocupa, la industria naval, el problema crece exponencialmente, ya que los materiales están sometidos a unos niveles de corrosión altísimos al encontrarnos continuamente en contacto con el agua de mar, el electrolito corrosivo por naturaleza. El alto contenido salino que tiene hace que se comporte como una pila de corrosión.

Existen varios tipos de corrosión, pero la más común es la galvánica o electroquímica. Se produce cuando dos metales diferentes se encuentran sumergidos en el agua, (electrolito) provocando que el metal de menos potencial pierda masa pasando esta al metal con mayor potencial (pila de corrosión).

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Efectos de la corrosión en un buque (Fuente: pilarysergio.blogspot.com)

Existen diversos factores que afectan la corrosión, como puede ser la salinidad, la temperatura, contenido de oxígeno, azufre, cloruros, etc.

La zona del buque más afectada por la corrosión será la zona de salpicaduras, ya que se encuentra cubierta intermitentemente por una fina capa de agua y está expuesta al oxígeno ambiental.

Ahora que sabemos que la corrosión nos afectará queramos o no, tenemos que tratar de buscar soluciones, y para ello contamos con diversos sistemas de mantenimiento entre los que destacan:

  • Pinturas antifouling: estas pinturas evitan que moluscos, algas, y otras sustancias se peguen al casco. Estos organismos hacen que la velocidad del buque disminuya y que la navegación pierda suavidad. Estas pinturas años atrás eran muy efectivas, pero se descubrió que contaban con sustancias nocivas, por lo que se han modificado con componentes más amables para la conservación marina manteniendo su eficacia.
  • Protección catódica por ánodos de sacrificio: consiste en producir una corriente galvánica a través del contacto de dos metales distintos por medio del agua, siendo el casco del buque el cátodo y disponiendo varios ánodos de sacrificio a lo largo del buque. Los ánodos son piezas de metal que al tener un mayor potencial electronegativo se disuelven antes que el casco, siendo la mayoría de zinc, aluminio o magnesio.
  • Protección catódica por corriente impresa: el hierro como metal tiene un potencial negativo de -600 mV, por lo que al sumergirse en el medio marino tiene a oxidarse. Se ha comprobado que al llegar a -800 mV esta transferencia de electrones se detiene, paralizando su degradación. Si colocásemos una corriente suficientemente negativa al casco, este se convertiría por si solo en un ánodo respecto al medio que lo rodea, minimizando así el daño.
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Ánodos de sacrificio (Fuente: wikipedia.org)

Como ya hemos comentado, la corrosión es un hándicap que nos acecha diariamente, (en torno a un 3% del PIB se utiliza para enfrentarse a ella) por lo que no conviene bajar la guardia, y saber que sin un buen mantenimiento nos terminará ganando la batalla.

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